acaricia la
frontera de los sueños,
allí, donde
lo puro se hace brisa,
y la brisa
es mi suelo.
Palacio
celestial, alado y multicolor
desnudo ante
lo humano.
Sus paredes
son de nube
su techo de
cristal,
allí, donde
el sol y la luna son uno,
allí, donde
todos somos luz.
La vida es
infinita,
y en mi
mundo, la paz es eterna.