miércoles, enero 1

Gotas de ángel

La brisa de ángel entra por mi ventanal, suspiro y la tomo en mis manos, no es más que un soplo de vida. Inhalo su fragancia pura, y endulza mis latidos.
Salto de la cama, corro la cortina y la veo, rociando mis sueños, ahogando mis males. Me mira, acaricia mi mejilla y da varias vueltas como el tiempo. Susurra un alado sonido a mi oído. Tomo su mano y me elevo.
Cruzando el cielo armo rompecabezas entre las nubes, acaricio el crepúsculo con mi pupila, la sigo, me guía. Bailamos, cantamos.
A su lado no hay dolor, ella me convierte en pluma, suavemente eterna como su corazón, invisible como mis raíces.

Me guía hacia un bosque y en un estruendo de dragones… caigo.
Caigo.
Caigo.

Toco la superficie con la curva de mi alma y desciendo al mar profundo. Grito, me ahogo. Luego recuerdo, soy agua, soy fuego, soy pluma.
Tomo su mano y me elevo. Ríe y hace que las estrellas la miren, tan hermosa… tan pura…
La luna me balancea, atravieso la ventana y caigo en mi cama. Ella se despide tan dulce como siempre.

Hace tanto no veía llover…