Algo en mi interior se removió. Me paré enérgica, saqué una escalera de mi bolsillo, la apoyé contra el tronco de un árbol y comencé a subir.
Subí, subí hasta tocar las estrellas, saqué de mi mochila una hamaca y la colgué de la luna.
Me senté y me hamaqué eternamente.
Me senté y me hamaqué eternamente.



