La suave seda roza su piel con tanta delicadeza como sus movimientos. ¡Gira!, ¡gira!, nunca dejes de girar pequeña princesa.
Se mira al espejo y toda ella es pura armonía, un deleite para todos los ojos, para todos los gustos, ¡dichosos quienes la han procreado!.
En puntitas de pie observa el vacío del teatro, una vuelta y sonríe; todos sus sueños reflejados bajo ella, el escenario que la haría brillar esta noche.
Los últimos ensayos, pero ella estaba tranquila, sabía que todo iba a salir perfecto. Todos iban a estar allí, apoyándola, adorándola.
Vamos Ellie, vamos a casa a relajarnos y aprontarnos para esta noche, vas a deslumbrar.
A medida que se acercaba la hora los nervios aumentaban a su alrededor, pero ella se encontraba sentada en el suelo estirando. Ya tenía su traje rosa puesto, el moño en su cabello y la más hermosa de las sonrisas en su rostro.
Es hora Ellie; cerró los ojos y avanzó. Allí estaban todos esperando su aparición, pero ella aún no abría los ojos, ¿tenía temor? ¿Temor a que? O mejor dicho… ¿a quien?.
Muy lentamente los abrió y la buscó con su mirada, ella no estaba allí. Ya acéptalo Ellie, ya no eres una niña, debes dejar de aferrarte al pasado y caminar hacia delante.
Al abrirlos me di cuenta que estaba sola allí, yo ya no soy Ellie, si no Elizabeth, he crecido y ella a quedado atrás.
“Debes volver a bailar si quieres volver a sentirme” juro haber escuchado su dulce voz como un eco en ese teatro, tantos recuerdos, que nostalgia. Ella estaba allí, nunca se fue.
“Dame tu mano” nuevamente el eco, vi su figura. Corría dando saltitos, y yo la seguí. Me enseñó una hermosa danza, creo recordarla, me suena familiar. “Es la que bailamos esa noche, ¿recuerdas?” claro, como olvidarla.
No fue necesario que me diera muchas indicaciones, enseguida la recordé y comencé a bailarla con fluidez, como si nunca la hubiese olvidado, como aquella noche. La pasión, corría por mis venas, nunca bailé tantas horas de seguido; estaba perdida en el tiempo.
“Es hora de que vuelvas Elizabeth” se escuchó su voz lejana, ya se había ido.
Gracias Ellie.
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