martes, mayo 22

Paraíso

¡Cuantos soles hay en mi cielo! Inmenso de colores y armonía, seduce todas las miradas que son cegadas por tanto brillo. ¿Acaso existe algo más hermoso? No niego que pueda existir, pero esta aurora es incomparable, tanta luz, tanto lujo que ni el más creativo de los poetas podría imaginar. Ni el más talentoso de los artistas podría pintar, no hay colores existentes como los de mi cielo. No hay fotógrafo capaz de captar tanta belleza en un instante, quien sabe apreciarlo, sabe hacerlo sin decir palabra alguna, sin intentar representarlo o quizá tomarlo prestado para enseñárselo a otros.

El amanecer, es un soplo glorioso, es el júbilo del día. Los incontables soles comienzan a aparecer sobre el horizonte, cual de ellos más hermoso, cada uno con su color correspondiente. Tiñen el cielo con pinceladas angelicales, tan perfectas y únicas… no hay uno que se le parezca. Las campanas se sacuden con la caricia del viento, nos avisan que está amaneciendo. Rápidamente vamos todos al encuentro, pobre aquel que se pierda ese momento.
Los colores van variando a lo largo del día, mientras que los soles danzan en el cielo, preocúpate cuando uno se mantenga estático, nunca ha ocurrido, quiere decir que la vida ha acabado. Es como el corazón, cuando deja de latir porque ya no tiene motor.

El crepúsculo de la noche es otro momento glorioso, los dioses descienden para bajar el telón pero sin nunca dejarnos a oscuras. Posan sobre mi cielo, un millón de luciérnagas que revolotean sin dirección, iluminando un pueblo, iluminando corazones. Quien intente atrapar una de ellas sería desterrado ya que todos merecemos ser libres, y allí todos lo somos.
Los dioses se despiden nuestro con un beso de la media noche, dulces susurros acariciándonos, y a aquellos que no pudieron concurrir a observar el atardecer le envían un mensaje a través de alguna mariposa que pasara por allí.

Toma mi mano y yo te guiaré, no es tan complicado ver este cielo, solo debes cerrar los ojos y abrir los del alma. Si bien es un largo proceso, una vez que logras tomar ese rayito de sol dentro de todo ese disfraz y maquillaje, tomas conciencia de lo que eres, y nada se le compara… por fin puedes ver.

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