poseedor
de la belleza y la fuerza,
una
excelencia en equilibrio,
un
héroe sin duda.
Dueño
de mis pecados,
del calor
de mis venas;
cómplice
de mis labios encadenados,
prisionero
de esta guerrera.
Estrepitoso
corazón de seda
que busca
insaciable el júbilo
entre el
fuego perlado y los harapos.
Ata mis
brazos a la luna
bebe de
mí, seduce mis latidos
arde
conmigo hasta consumirnos al amanecer.
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