el atardecer,
las olas y las gaviotas
tu nombre
aún escrito en la arena
pero
tú te has ido con el mar…
los
recuerdos que sobrevivieron
siguen
amordazandome, estoy enterrada aquí
ahora
me ahogo, en lo que yo misma vacié.
Observo
la carretera, una luz que se aleja
inmóvil,
mis latidos se han quedado contigo
ya no
me sirve, arrancame este dolor
me asfixia,
lentamente ya no soy
ya no
lo merezco, no soy digna de él
las
flores marchitas al costado del camino, son complices
son
sus manchas mi dolor.
La
tierra absorve la putrefacción
mi cuerpo
olvidado en aquella carretera.
Tus ojos
siguen el camino, sin pincelada de arepentimiento
mis sollozos
aún se oyen entre las rosas
son
solo una leyenda del viento
a tus
oidos sordos.
La
playa, la arena, tu y yo.
Maldita
carretera que se llevó tu voz
malditos
aquellos días eternos que decidieron terminar
maldita
la vida, por ser vida
maldito
el tiempo, por no detenerse
maldita
yo, por no correr a tiempo,
por
el arrepentimiento inoportuno
y la
ilusión desesperada a contra relój.
Maldita
la oz que me absorvió.
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