lunes, junio 18

Muerte a contra relój

Aquí te esperaré, si decides regresar;
el atardecer, las olas y las gaviotas
tu nombre aún escrito en la arena
pero tú te has ido con el mar…
los recuerdos que sobrevivieron
siguen amordazandome, estoy enterrada aquí
ahora me ahogo, en lo que yo misma vacié.

Observo la carretera, una luz que se aleja
inmóvil, mis latidos se han quedado contigo
ya no me sirve, arrancame este dolor
me asfixia, lentamente ya no soy
ya no lo merezco, no soy digna de él
las flores marchitas al costado del camino, son complices
son sus manchas mi dolor.

La tierra absorve la putrefacción
mi cuerpo olvidado en aquella carretera.
Tus ojos siguen el camino, sin pincelada de arepentimiento
mis sollozos aún se oyen entre las rosas
son solo una leyenda del viento
a tus oidos sordos.
La playa, la arena, tu y yo.

Maldita carretera que se llevó tu voz
malditos aquellos días eternos que decidieron terminar
maldita la vida, por ser vida
maldito el tiempo, por no detenerse
maldita yo, por no correr a tiempo,
por el arrepentimiento inoportuno
y la ilusión desesperada a contra relój.

Maldita la oz que me absorvió.


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