Simplemente gracias, por todas las veces que sentí que mi mundo se derrumbaba, pero tú aún estabas ahí, escuchando mis problemas, contemplando cada lágrima. Y se que a pesar de tu cuerpo frío e inerte, muchas veces deseaste poder acercarte a mi mejilla para secarla, y también se todas las veces que depositaste un beso en ella cuando temía de la oscuridad. ¿Cuántas veces habrás espantado monstruos y sombras que me aterraban?.
Hoy me duele tener que dejarte así de rápido y simple, pero te recorro y en ti encuentro parte de mi vida, tantas risas, tantas conversaciones hasta la madrugada, desayunos en cama, resfríos, visitas, cuantas veces te habré dado espectáculos de rock.
Muchas veces vine a refugiarme entre tus brazos para no tener que presenciar las peleas, y cuantas veces me habré escondido para no enfrentar los problemas.
Recuerdo las madrugadas de verano, cuando a través de la ventana podía sentir el olor de los bizcochos recién salidos del horno de la panadería.
Gracias por todo, gracias por haber sido mi única compañía en algunos momentos, gracias por haberme visto crecer, tú viviste conmigo mi primer concierto, mi primer año de liceo, mi primer amor, mi primer novio, compartimos la felicidad de tener a Kuyay en la casa… aunque te rayaba y llenaba de pelos, se que te alegraba verlo. Ya que muchas veces él fue tu única compañía.
Debes de sentirte orgullosa, nunca conocí a alguien tan bondadosa como vos, cuando más te necesitábamos apareciste y nos abriste los brazos dándonos la mejor bienvenida, y nunca nos despreciaste. Se que nos vas a extrañar y yo a ti, espero que los nuevos te traten mejor que nosotros, y realmente gracias por todo lo que nos has dado. Me cuesta mucho decir adiós, pero tengo que dejarte ir aunque se quede contigo parte de mi vida.
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