
Tú, la sombra escondida detrás del árbol
tú, sonrisa acechando mis pasos.
Fluyen las críticas
hierven nuestras venas
al compás del latido.
Los cuervos violetas
que nacen desde tus entrañas
despliegan sus alas,
punzantes garras que hacen añicos mis tejidos.
Caen mis gotas de sangre
en el arroyo putrefacto que fluye en tus labios.
Oidos sordos, que se marchitan.
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