El irresistible deseo, devorado por la incertidumbre
culmina abrazado a mi almohada
tomando la mano de todos mis sueños.
Se alejan juntos.
El capricho se vuelve casi utopía
encarcelado en el hueco de mi pecho.
Las barreras detienen las mariposas,
quieren resucitar ante la vacilación de mis luces.
Las preguntas florecen del anhelo,
las respuestas se siembran en la duda,
de ellas nace la desesperación,
cultivo de esos traidores labios, embusteros.
Las travesías son inacabables
y estoy cansada de correr.
Me sentaré a los pies de este viejo ombú
y recitaré una y mil veces el deseo de haber sido.
Si brota, déjalo fluir.
Si lo dejas fluir, que sea un deleite sonido
Si no, échale un velo
y déjame ser semilla postrada.
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